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La bendición de DAR

Mi yo anterior pensaba que cumplir años era una oportunidad para hacer una fiesta y compartir con los amigos y familiares. Lo que no entendía es que detrás de esto estaba mi deseo egóico de ser el centro de atención una noche al año. Si, supongo que los globos rimbombantes, las serenatas, y la decoración chic o temática son una manera de recrear la noche de un cuento de hadas, o lo que culturalmente reconozco como “una noche tan linda como esta.”

No soy persona de mirar mucho atrás, pero algo esta vez me hizo mirar con ojos compasivos mi yo pasado, me vi y me di cuenta de que mi ego había experimentado varios roces fuertes con mi mente y mi corazón, aunque suene un poco trillado agradezco el desenlace de esos encontronazos porque hoy puedo valorar lo que realmente es importante a mi edad.

Es un tema muy personal, pero a mi en lo particular me choca mucho el sensacionalismo, hacer llorar a las personas con sorpresas es para mí una manera de tortura, porque siento que a pocos nos gustaría ver llorar así sea de un dolor «emocionante» a la persona que realmente se ama. Pero bueno, tampoco puedo culpar a una generación que se crió viendo sábado sensacional y sus show amarillistas. No los juzgo.

Los regalos más preciados de estos 40 años me los da Dios, pero hay uno en particular que atesoraré con mucho amor. Fue una noche guiada por mis ángeles donde me senté a agradecer por todas y cada una de las cosas que tenía en mi vida, hice un recuento de mi vida; mi niñez súper creativa y chispeante, mi adolescencia con todos sus traspiés, el amor por mi carrera, la devoción por mi trabajo, mi matrimonio temprano y cargado de pruebas, mis dos maestras de vida, la hermosa familia que me rodea, los amigos más cercanos, la gente tan buena vibra de la que siempre me rodeo, las pruebas de salud que me hacen valorarme más, lo que he llegado a aprender, lo que soy…

Cada día mí vida se vuelca más hacia la frugalidad sin dejar de disfrutar de los placeres de la vida, mientras menos aspiro más tengo. Y aunque nunca me han gustado las comparaciones advertí de que mucha gente aún no sabe lo que yo sé, y que eso puede hacerles un poco cuesta arriba el paso por esta vida, cada uno a su paso escala su montaña pero hay unos pocos que apenas están despertando y ni siquiera han divisado la cima, o han escogido el camino. Para ellos Dios me dio una luz y me dio los medios para comenzar un acto de bondad que espero convertir en un efecto mariposa que llegue a todo aquel que sienta y quiera experimentar el nivel de bendición que hoy por hoy siento por esta oportunidad.

Ese día luego de mucho agradecer y con mis lágrimas corriendo, pensaba en cómo servir, pero de la manera que lo veo no puedo ser más que una espectadora pasiva en la vida de muchos. Estos años me han hecho aprender de que la ayuda siempre saldrá de mi solo cuando sea demandada. Sin embargo resolví que algunos seres inocentes que aún están comenzando su vida necesitan una ilusión, la vida puede tornarse muy dura a temprana edad para algunos, y el no tener una ilusión a la que aferrarse para verle el lado bueno a la vida puede hacerla un poco desalentadora.

Mi niñez está cargada de momentos mágicos, pero los incomparables son esas sorpresas de regalos que no esperas.

Mis hijas están creciendo, y como tal están experimentando algunos impases de la vida que van forjando su temprana adolescencia y marcarán su adultez, he sido muy cuidadosa con esto porque sé muy bien el alcance que esto puede tener en sus vidas.

Nunca olvidaré este 25 de diciembre del 2020, donde como padres decidimos quitarle la ilusión de Santa Claus y explicarles la verdad de este acto. Ambas llegaron a casa la noche del 24 y se dieron cuenta de que en el árbol no estaban los esperados regalos especiales de Santa, en su lugar estaban los regalos de papá y mamá y unas tarjetas de regalo, mi hija mayor sonrió como si se lo esperaba, mientras que mi Majo sentía una desilusión que se veía devastadora. No se explicaba porque siendo tan buena niña Santa había decido no pasar por su casa, se aferró a la idea de que tal vez llegaría tardío, porque su pequeña mente se aferraba a la idea de esa existencia, y aunque había escuchado lo contrario ella estaba resuelta a creer. Para ella la creencia férrea de esa existencia mágica la haría realidad. Miraba su cara y su devastación con mucho dolor, pues como todo niño que pasó por eso sabía que el momento doloroso y de desilusión se compara al momento donde uno se entera de un cacho.

Mi esposo y yo nos peloteábamos la incómoda conversación, yo con ganas de llorar con ella me negaba a tenerla, y mi esposo se negaba a ser el malo de la película. Seguimos nuestro silencio incomodo hasta que yo guie ese encuentro donde los cuatro nos encontramos filosofando y hablando de la vida, le preguntamos cómo se sentía y ella nos expresó  su tristeza, seguidamente tuvimos que explicarle toda la verdad, e incluso dar detalles de cómo habíamos recreado momentos mágicos como; el sonido del trineo, las risas de santa, los regalos más difíciles de conseguir y todos los que nos ayudaron a lograrlo. Ella no tuvo más remedio que soltar el llanto desconsoladamente, allí supe que la emoción no viene del regalo en sí, sino de la ilusión y la creencia de que algo mágico más allá de nuestro entendimiento conspira para hacernos felices.

Este descubrimiento me hizo llegar a dos resoluciones, Una fue expresarle a ella que esa magia siempre permanecerá y que nosotros lo hicimos gracias a que esa fuerza divina nos dio los medios para lograrlo. Y todos los regalos que en lo sucesivo reciba aunque sea de nosotros serán en nombre de ese Dios del que ella cree férreamente y desea por sobre todas las cosas verla feliz.

El segundo, luego de llorar casi toda la tarde abrazada con ella me hizo pensar en todos aquellos niños que nunca tuvieron esta ilusión. Que tal vez nunca puedan tener esta ilusión por faltarle todos los medios para lograrlo a sus padres. Y fue así como resolví que en mi regalo de cumpleaños no estarían los globos rimbombantes y las decoraciones costosas que luego van a la basura, mi regalo de cumpleaños sería dar regalos a 40 niños en Venezuela de los sitios mas necesitados. Queriendo dar esta ilusión a alguien que no lo esperaba espero sembrar en sus corazones esa ilusión de que existe un Dios que está siempre a pesar de todas las circunstancias de la vida.

Así conseguí enviar todos los regalos que llegaron en enero, y con ayuda de mi familia y algunos amigos llegaron a los sitios que los guío su corazón y pudieron pintar sonrisas a estas almas inocentes que en condiciones normales jamás esperarían estos detalles.

Fue tan regocijante hacerlo que luego de dar gracias les pregunte a todos los cómplices como se sintieron por ser parte de esto y todos me sorprendieron con la resolución de que querían seguir haciéndolo. Me emociona gestar este efecto en muchos para lograr que más personas se nos unan y lleguemos a más niños el próximo año.

No es simplemente dar, es el regalo que queda tatuado en nuestros corazones y la abundancia y felicidad que ello genera. No lo pienses, date a ti mismo el regalo de dar a aquellos que no lo esperan, y verás cómo cosas mágicas comienzan a manifestarse en tu vida.

Por ultimo mi deseo de cumpleaños es que compartiendo mi experiencia logres tu camino de bendición…

2 Comentarios

  • Sandra

    La bendicion de dar más que recibir!!! Hace años toco mi corazón y hace poco me había olvidado de como se sentía y al leer tu post revivi todos esos momentos!

    Que lindo escribes Henny un abrazo.

    SANDRA

  • Ana

    Plof!!! Hermoso hermoso, me llego al alma, me hiciste recordar tantas cosas maravillosas que tengo en mi vida y que he tenido que daba por sentadas y que hoy en día me han servido para llegar a ser lo q soy y lo que sé ahora, se que me falta mucho camino por recorrer, pero me emociona saber lo que he aprendido y llegado a comprender.

    Extrañaba leerte

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