Acerca de mi…

Me cuesta una galaxia definirme, porque una vez que comprendí que definirse ademas de ser subjetivo es limitante, las etiquetas comenzaron a sobrar. Sin embargo aquí te van algunas cosas acerca de mí que quizás no son tan evidentes…

Nací un domingo 15 de marzo de 1981, debió ser un nacimiento extenuante, creo que de allí viene que los domingos no quiera hacer absolutamente nada.

Inventora nata, no es que vea siempre el vaso medio vacío, sino que siempre pienso en que otras utilidades menos evidentes podría tener el vaso.

Cuando tenía 9 años recibí la noticia de que mi padre ya no regresaría a casa, ese día y todos los siguientes en los que quise ser muro de contención emulando la fortaleza de mi madre, me obligue a desarrollar la inteligencia emocional.

Desde hace mucho no me define lo que estudie, ni lo que ejercí, ni lo que logré. Continúo estudiando y leyendo, porque cada día es un descubrimiento y una oportunidad para enfrentar mi ignorancia. He ejercido muchos roles en la vida, entre ellos los más comunes: hija, hermana, esposa, mamá, workaholic, amiga, líder y bla, bla, bla.

Lucho con mi indisciplina, no hago dieta porque las he probado todas, y decidí no satanizar ningún alimento, más bien lo agradezco todo y lo recibo con gratitud procurando el equilibrio. Siempre busco el sentido de todo, me gusta caminar descalza, sufro de ataques de pánico y ansiedad aunque siempre son imperceptibles hasta para mis familiares más cercanos, duermo mucho y profundo. Cuando Dios repartió la paciencia yo de seguro andaba en la fila equivocada. Lloro por todo menos por dolor. Soy muy desbocada, cuando quiero algo lo quiero ya y no paro hasta conseguirlo. Me enamoro de las sonrisas sinceras, la inocencia y de los gestos.

Perfeccionista y trastornada obsesiva, pero no posesiva, desde que vivo con menos me he sentido más libre, si alguien pone distancia soy respetuosa y además me retiro rápida y sigilosamente así mi corazón no lo desee.

Disfruto en demasía mi soledad, tanto que cuando llevo mucho tiempo acompañada pido tiempo fuera para poder encontrarme de nuevo.

Si me pusieran a elegir entre una colección de zapatos y una de libros, lo mas seguro es que viva con un par de zapatos. Los libros han sido para mi un mundo paralelo que decido habitar cada vez más.

Me desequilibra la injusticia, el fanatismo y la ignorancia selectiva, actualmente lo estoy trabajando y se ha convertido en una cuesta empinada que pone al otro extremo mi tolerancia y compasión.

No me dejo llevar por la mayoría aunque me mezcle muy bien entre ellos, creo que las mayorías se equivocan mucho, cuando todos piensan igual es un indicativo de que ninguno está pensando, para muestra los que crucificaron a Jesús, los que permitieron un Holocausto y aquellos que eligieron un presidente.

Soy sarcástica, cuando discuto mis golpes no vienen de mis manos sino de mi boca. Eso ni lo oculto ni lo disfrazo pues es parte de mi oscuridad y como tal de mi equilibrio como persona.

No hay un rol en mi vida que le preste más atención o que trabaje más que el resto. Soy yo y sin medias tintas ni contemplaciones ejerzo todos sin devoción ni pantalla.

Hace una década descubrí el yoga, fue casi accidental ese descubrimiento, pero llego en un momento clave de mi vida, colocándome de nuevo en órbita, desde allí me apasione tanto por descubrir mas de ese mundo inexplorado para mi que ha sido una parte fundamental de mi crecimiento espiritual y como ser humano.

Soy «early adopter» siempre voy al frente a probar lo nuevo antes que el resto para entenderlo y luego regresar con toda propiedad a opinar y enseñar, aunque no responda al mismo ritmo que el resto, puesto que cuando los demás ya están montando la tarima yo estoy muy ocupada yendo a la profundidad de todo y sacándole el jugo a mi propia experiencia.

Solo hay una cosa que disfrute más que un atardecer, el mar, el silencio y la naturaleza, y es una conversación inteligente acerca de temas profundos o sensibles para algunos.

Amo los tatuajes con locura, si de mi dependiera pareciera baño público, aunque mi primer tatuaje me lo hice después de los 30 años.

Mis gustos musicales son muy diversos, puedo cantar y bailar casi cualquier género musical, todos me transportan y pueden influir muy fácilmente sobre mis emociones, a excepción del regueton y el vallenato que me ponen de mal humor.

Soy muy exigente con mis maestros, no rindo devoción a nadie pues todos estamos en el mismo camino, solo que algunos ya andamos en diferentes medios y libramos diferentes batallas. Pero tomo todo lo que puedo de quien se cruza en mi camino.

Nada es estático, y mi personalidad va adoptando tonalidades diferentes a medida que voy madurando…